Jesús ha afrontado su camino con una fuerza, determinación y espíritu inquebrantables.
Jesús es un joven muy especial; tiene 17 años y síndrome de Down. Es muy activo y fuerte, y juega al baloncesto en su instituto. Le encanta pintar, bailar y hacer rompecabezas en su tiempo libre.
Cuando Jesús nació, tenía algunos problemas cardíacos y se sometió a tres operaciones a corazón abierto antes de cumplir los 13 años. Su corazón ahora está bien.
Hace unos tres años, Jesús empezó a sentir dolor en la pierna izquierda al correr y jugar al baloncesto. Le salió una pequeña ampolla en la rodilla de esa misma pierna. Los médicos pensaron que era psoriasis y comenzaron a tratarla como tal, pero la ampolla siguió creciendo. Tras un largo periodo de análisis y extracciones de sangre, en enero de 2025, a Jesús le diagnosticaron leucemia.
Su tratamiento ha sido largo y duro para su cuerpo, acompañado de largas estancias en el hospital. Ha necesitado muchas transfusiones de sangre y plaquetas y debido a su tratamiento, ha tenido que reaprender a caminar.
Jesús sigue en tratamiento activo. pero está mucho mejor y ahora solo necesita ir a recibir tratamiento cada tres meses. Gracias a las terapias y los medicamentos, ya camina de nuevo y se siente más como antes.
Recibe educación en casa debido a su diagnóstico, y su profesor dice que ahora parece responder mejor a las tareas escolares y que cada día es más inteligente. Jesús espera poder regresar pronto a la escuela de forma presencial y reunirse con sus compañeros del equipo de baloncesto.
A lo largo de cada desafío, Jesús ha enfrentado su camino con una fuerza, determinación y espíritu inquebrantables. Desde aprender a caminar de nuevo hasta continuar su educación y trabajar para regresar a la cancha de baloncesto que ama, sigue inspirando a todos a su alrededor. Si bien aún hay obstáculos por delante, El progreso de Jesús es un testimonio de su resiliencia y del apoyo de quienes están a su lado. Mientras continúa su tratamiento, su familia espera con ilusión el día en que pueda reunirse de nuevo con sus compañeros de clase y de equipo en persona, para hacer las cosas que tanto alegría le producen.


